VICTORIA NÚÑEZ ESTRADA

Salón silicon 
CDMX 2019 

Gráfica y escultura con papel mache



UNA CABEZA ENLOQUECIDA
Carla Lamoyi y Victoria Núñez

Digamos que te encuentras en un barrio de cualquier ciudad grande y pasas por
un local que frecuentabas. Ahora tiene otra función, con otras personas y todo se
ve distinto. Nada te es familiar y aun así todo te recuerda a tu propia nostalgia.
Digamos que este local fue un salón de belleza y puedes todavía ver los vestigios
de ese pasado. Intentas recordar cómo era antes, te echas mano de tu
imaginación. Sustituyes las cosas con otras iguales, pero que son falsas: la
secadora de pelo no sirve, el barniz de uñas no pinta, el tinte para cabello está
vacío, el letrero de neón no brilla, en los espejos no te puedes mirar. Todo es de
papel.
Nada de eso importa, pues en el juego de las semejanzas, la apariencia es
suficiente para reconstruir memorias y trasladar un espacio a otro. Piensas que a
veces la ficción se acerca más a la realidad y que entre pedazos de cabello
sintético, uñas postizas y un catálogo de cortes prefabricados, se construye el
imaginario cotidiano de un lugar específico (y de una apariencia producida).
Digamos que desde tu condición de peluca sintética, percibes que saliste de un
cuento de Patricio Pron y llegaste a la ciudad de México para encontrarte con el
mismo principio: todo lo falso viene de algún lugar real. Y viceversa.

Una cabeza enloquecida responde a la búsqueda de la memoria del lugar de
exhibición. El contexto como motivo para entender la relación de lo cotidiano con
la carga simbólica que tienen las imágenes y los objetos de la colonia Escandón.
Los dibujos se acompañan con fragmentos extraídos del cuento homónimo de
Pron y sirven como pautas para la reconstrucción de las memorias ajenas. Y es
entonces cuando el punto de vista de una peluca sintética ayuda a ver que la
política de las cosas es también la política del espacio.

Sofía Hinojosa